El Hilo Ahumado
Por Mí
Después de haberme negado en varias ocasiones a comprar y leer el libro, Derecho de réplica de Carlos Ahumada, por fin llego a mis manos de manera por demás misteriosa y oportuna, por supuesto que, ¿y cómo más podría ser?, claro que prestado, no le iba yo a llenar sus bolsitas de lino al señor Ahumada, ¿Verdad? Debo decir que no lo leí, sino que propiamente lo devore y en unas cuantas horas palmo. Me había negado a leerlo en tanto no se pronunciaran quienes tuvieran que hacerlo antes y después de las elecciones intermedias del país y poder así leerlo con la mayor de las objetividades posibles, sí es que en verdad se puede lograr esto, sin embargo una de las cosas, a simple vista, que más me salto es la gran variedad y diferencia entre las interpretaciones que se han hecho sobre el mismo, no digo ni pienso que mi interpretación sea necesariamente la más acertada, pero definitivamente lo que no puedo concebir es cómo existen lecturas tan separadas unas de otras, como por ejemplo, las de aquellos que afirman que en el libro definitivamente del Peje no se habla, francamente me parece que leyeron otro libro o les gusta hacerse como el tío lolo; Para mí el Peje es sin duda y a todas luces el inicio y el centro de todo el conflicto sobre el que finalmente todos los demás personajes, incluso el mismo Ahumada, circundan en el texto del libro.
Me queda más que claro que el argumento se desenvuelve y desarrolla con la necesidad del Sr, López por deshacerse de los Cárdenas y su grupo, dentro del cual, por supuesto, que Carlos Ahumada se encontraba, para poder así ser él, el Sr. López, en aquel momento candidato por el PRD a la presidencia de la republica, todos los demás actores, no de menor importancia, se van adosando en la medida que la popularidad del Sr. López le otorga la suficiente soberbia para no soltar a tiempo a su presa, me refiero concretamente a Carlos Ahumada, que sin considerarlo a éste una perita en dulce, sí fue victimado por sus iguales; Lo que sí es un hecho es que el Sr. López no supo soltarlo antes de que en las manos de sus enemigos políticos naturales, se depositara tan avasalladoras pruebas, mismas que finalmente le dieran el golpe mortal y lo dejaran fuera de los pinos, y así aquella frase de campaña “Por el Bien de los Pobres” se convirtiera de un tajo en sólo una frase célebre más de la demagógica política mexicana, al más viejo estilo PRIísta setentero del siglo pasado.
Sin duda el hecho de que alguien como Carlos Ahumada, con una moralidad social no muy desarrollada que digamos, sea el que personalmente nos revele la realidad de aquellos acontecimientos, pueda causar en nosotros sospechas más que fundadas de que tales hechos se traten exclusivamente de verdades a medias, sin embargo y si seguimos en el mismo tenor, hablando de moralidades poco evolucionadas, tendríamos necesariamente que plantearnos ¿a quién o a quiénes se le pudiera creer más?, la pregunta entonces quedaría ¿a los políticos?, francamente no, no en lo absoluto, personalmente siempre le creeré más a un sinvergüenza de la sociedad civil que a uno de la política nacional y si no me apuran mucho estoy cierto que la mayoría de los mexicanos comunes, como lo soy yo, coincidirán conmigo en esta extraña y torpe predilección.
En la interpretación del libro, cada uno de los personajes y sus seguidores más fieles han tendido a acomodar las palabras, términos y conceptos a su entera conveniencia, posiblemente ni yo mismo escape a esta premisa, sin embargo, como en todo, existen de interesados a interesados y de interpretaciones a interpretaciones, si no veamos algunas de las que a mí personalmente más me llaman la atención.
Por ejemplo a mi parecer el Sr. Ahumada confunde los términos de extorsionador y extorsionado, concuerdo con él cuando afirma que existe una línea muy tenue entre ambos, pero lo coincidencia sólo se sustenta siempre y cuando el extorsionado siga estando en esa instancia de sorpresa, porque aún cuando haya favorecido ya a su extorsionador, su actuar responde más a un instinto que a un pensamiento bien estructurado e intencionado. Sr. Ahumada la verdad que no me queda muy claro cómo un hombre con sus capacidades e inteligencia pudo ser sorprendido durante tanto tiempo y en tantas ocasiones, a mi parecer en el momento que el impacto de la sorpresa ya no fue un factor y decidió seguir favoreciendo a sus extorsionadores en automático paso a ser también un extorsionador más al igual que sus extorsionadores y lo que es peor, de su misma calaña, ciertamente cuatrocientos millones de motivos tenía usted para justificarlo, pero sólo hizo falta un motivo más, mantener a flote su compañía, como usted mismo lo comenta en su libro, para entrelazarse simpáticamente con la fina línea que existe entre el extorsionado y el extorsionador y que finalmente termino por explotarle en la cara como iguales que son y tan sólo así cumplirse con la inevitable ley del más fuerte.
Algunos seguidores del Sr. López y él mismo, coinciden que el libro lo único para lo que sirve es para evidenciar que el famoso “Complooo” existió. Seguramente pensaran que somos una clase de estúpidos o tarugos y que no fuimos capaces de deducir que tras los videos no estaban precisamente sus familiares, amigos compadres o compañeros de tropelías, pero la verdad señores, lo importante no era saber los detalles de algo que era claramente un hecho, lo importante fue, o debió haber sido, observar como también chamaquearon a uno de los más abusados, de abusivos, políticos de los últimos tiempos en nuestro país; del que debo agregar me sigue resultando francamente maquiavélicamente brillante ya que maquino una estrategia, para minimizar los efectos de los video-escándalos, sencillamente magistral, el insistir en un “Complooo” día tras día, no sólo distrajo a la población sobre los hechos de corrupción de los cuales él mismo formaba parte, sino que además lo convirtió en la víctima y no en el victimario, lo que finalmente, y que a mi parecer, sencillamente es lo principal que nos revela Carlos Ahumada en su libro y ante los ojos y pensamiento atónito de quienes sólo pudieron poner los hechos en la lupa de la contienda electoral y no en el de la sociedad en su conjunto.
Una de las más sorprendentes declaraciones e interpretaciones de los hechos narrados en la versión de Carlos Ahumada, fue la que hicieran un grupo destacado de analistas políticos en un programa televisivo de un canal oficial local del valle de México. Doctos casi todos ellos y a quienes no sé si debo seguir admirando, donde principalmente criticaron fuertemente a Vicente Fox por no haber hecho nada, ya que conociendo los hechos permitió el desarrollo de tanta corrupción en el DF. Debo insistir en que siento gran admiración por estos doctos analistas y que más allá de que poco o casi nada he coincidido con ellos antes y después del libro, sí que no me dejan de sorprender sus declaraciones al respecto, porque ellos fueron de los que siempre estuvieron en contra del desafuero del Sr. López, argumentando, entre otras cosas, que las pruebas de la supuesta ilegalidad en la que incurrió el Sr, López eran de orden legaloide y que sólo encubrían la necesidad de deshacerse políticamente de él, ellos mismos coincidieron en llamar un acto de verdadero estadista la decisión que tomo Fox cuando aventó para atrás el desafuero, entonces, la verdad, no los entiendo, su opinión va y viene según su concepción política del momento o simplemente por sus interés políticos personales, pero la realidad, es la que claramente Ahumada deja de manifiesto en su libro, los políticos mexicanos sin excepción mueven a su interés y antojo la legalidad, siendo ellos los administradores únicos de la impunidad en este país; Intentando hacernos consientes y críticos de nosotros mismos el texto de Ahumada también nos dice que somos nosotros, la sociedad en su conjunto, quienes permitimos que así sean la cosas, y por lo que ciertamente no somos substancialmente diferentes.
Hoy día ser de derecha o izquierda ya no tienen ninguna relevancia en tanto que no estamos consientes de que el cheque en blanco que Fox le extendió al Sr. López al no permitir su desafuero, fue un cheque que cobraron y seguirán cobrando todos y cada uno de los políticos de este país; lo que sigo sin entender, antes y después de leer el libro, es porque nos sorprende o sorprendió tanto a estos doctos analistas políticos, la cloaca que destapo los video-escándalos y que nos amplia perfectamente cuál lupa en su texto Carlos Ahumada. Será que seguimos creyendo que un mesías vendrá a salvarnos o acaso será un chapulín, colorado de vergüenza, quien nos defienda de la miseria humana.
Me resulta complicado hablar de todas las interpretaciones, síntesis, comentarios y demás que se han hecho sobre el libro, por lo que únicamente comento las que tuve más cerca y me llamaron más la atención, pero la verdad es que casi todos andan en el mismo orden, sin embargo el libro también me esclareció algunas cosas en las que antes no había puesto la suficiente atención y que por lo mismo ahora me parecen un tanto reveladoras.
La vida personal de los políticos poco me interesa, en ese sentido no se podrán quejar de mi aquellos quienes se dicen liberales por tan sólo esta clase de argumentos, cuando Rosario Robles nos conto aquel sublime cuento de amor, princesas y lacayos, la verdad no le preste mucha atención, por lo ridículo, cursi y porque finalmente, como sucede con los actores de reparto, los reflectores no suelen apuntarles directamente, y yo tampoco tenía elementos para hacerlo en aquel entonces, pero la verdad es que leyendo el libro me he dado cuenta que hay que tener los ojos bien abiertos e iluminar bien a todos y cada uno de los actores por pequeños y sin importancia que parezcan, ya que en polaca nada es lo que parece y tarde o temprano más de uno de ellos regresará a la escena, por lo que debo decir que en todo este conflicto Rosario Robles se lleva por mucho el papel de la verdadera estrella, aunque ciertamente no la pinta como una encantadora y enamoradiza damisela, como ella no lo quiso hacer ver, no cabe la menor duda que el poder la enfermó, según Ahumada, a lo que a mí entender relata congruentemente, esta mujer se vio deslumbrada por el hechizo de uno de los más grandes traidores que ha tenido este país, Carlos Salinas de Gortari, más allá de su vida sexual que poco me interesa, esta mujer no tiene escrúpulo alguno, endeudó al PRD, transgredió las leyes electorales, traiciono, entre muchos otros, a quien le ayudo financieramente y principalmente se paso por el arco del triunfo sus convicciones, si se le puede llamar convicciones a sus intereses personales y todo por obtener su permanencia en el poder. Me queda claro que la izquierda mexicana en general es una verdadera basura y ya no se puede diferenciar de ninguna otra postura política y viceversa, pero lo más sorprendente de todo esto es si en realidad seguirá habiendo cabida en la política mexicana para personajes como esta señora; La respuesta es un rotundo sí, y es que todos sus compañeros de profesión indistintamente de sus ideologías y preferencias políticas son exactamente iguales, tan sólo dejara pasar un tiempo y nuevamente regresara a sus andadas en nombre de cualquier otra causa que le dé el pretexto para alcanzar el poder que tanto anhela. ¿Así a dónde vamos a llegar? Amigos, es más que claro que no vamos a ningún lado.
A diferencia de muchos mexicanos, a mí, no me sorprende ni molesta que los actores políticos usen en beneficio propio información que les de ventajas aparentes frente a sus adversarios políticos, es por este motivo que para mí el complot en estas circunstancias, no tuvo ni tiene una acepción negativa, la competencia, la alternancia y el debate político se sustenta en el enfrentamiento de posturas que pueden llevar indistintamente a realizar denuncias de todo tipo, si el PAN o el presidente tenían en sus manos los videos que todos conocemos, debería ser más que una papa caliente, una obligación moral mostrarlos, tampoco crean que me chupo el dedo y piense que fue por su rectitud moral que lo hicieron, es claro que lo hicieron para obtener provecho electoral y político de los mismos, pero aún así los ciudadanos debemos seguir exigiéndoles transparencia y que no oculten nada, absolutamente nada, sus motivaciones personales no los releva ni debe relevar de la obligación moral para con los ciudadanos y nosotros no veo porque tendríamos que asustarnos de conocer la verdad de nadie, la legalidad no tiene ideología o partido político, por lo menos no debería tenerlo, y es aquí en este punto donde no estoy de acuerdo con el gobierno federal, porque no es posible que se negocie la salida de la cárcel de el hermano de Salinas, como pago para obtener ninguna clase de información a no ser la estrictamente relacionada con su propia instancia en la cárcel, no sé a ciencia cierta si el planteamiento de Ahumada al respecto sea correcto, pero francamente no parece ser una simple coincidencia que Raúl Salinas saliera de la cárcel poco después de todo aquel lio de los video-escándalos; Así como no considero legaloide las pruebas que se mostraron para que López Obrador fuera desaforado, tampoco puedo considerar legaloide la salida de este sinvergüenza de la cárcel, lo que me hace pensar que necesariamente se trato de una extorción o contubernio del gobierno federal con el poder judicial que a todas luces trasgrede la más mínima de las legalidades.
Pero ¿Podremos algún día tener pruebas que eventualmente lleven a la cárcel a tan tremendos barbajanes? La respuesta es no, los mexicanos en general ni siquiera con pruebas legaloides, vídeos y denuncias ciudadanas permitimos que se les aplique la ley a quienes administran la impunidad en este país, no sólo no sabemos que es la democracia sino que no sabemos ni el real significado de la palabra legalidad; Los cambios puede iniciarlos un político, pero si los mexicanos no deseamos cambiar, definitivamente no habrá forma alguna de que esto se logre, años enteros pensé que serían los políticos quienes realizarían las acciones para lograr cambios importantes, Fox fomento algunos y logro otros, pero tristemente he llegado a la conclusión de que a la gente hoy día no le interesa cambiar, sólo quiere obtener ventajas sin trabajar y pagar por ellas, bajo esta perspectiva lo que nos espera a los mexicanos son otros mil años para entender, entre otras cosas, que la cultura de la legalidad se mama y no sirve para maldita la cosa estudiarla.
¿De quién no se habló en libro?, sin duda existen muchos nombres que no aparecen, tal vez por falta de espacio, quizás por omisión, en fin no lo sé, pero no hay que ser muy listo para saber que a los que se defiende a capa y espada, mencionándolos escasamente, es a los Cárdenas, de todos es sabido que Rosario Robles es ó fue incondicional del Ing. Cárdenas y así como no espere ver nunca en un video al peje llenando bolsitas de papel con dinero de Ahumada, ni tampoco esperaría ver a Fox convenciendo al juez que soltó a Raúl Salinas, tampoco soy tan ingenuo como para creer poder ver a ninguno de los Cárdenas moviendo sus relaciones directamente en toda esta intriga. Hay que entender que todo este complot fue exclusivamente en contra del pueblo mexicano y de nadie más, y de la cual formo parte, por supuesto, el mismísimo chamaqueado Sr. López.