Un Hilo con Ambos filos.
Por Mí
Unos meses atrás platique con un viejo conocido que tiene ya viviendo en los Estados Unidos como unos siete u ocho años, donde y en ese lapso no sólo consiguió su residencia sino que también logro echar a andar una empresa que le ha dado la estabilidad financiera y social suficiente para que su familia y él vivan incluso en mejores condiciones que las que tenían acá en México, por cierto, debo comentarles que las condiciones que tenia por acá no eran para nada despreciables dado que es un hombre trabajador y a que, por supuesto, siempre ocupo buenos puestos administrativos dentro del sector público; Pues bien la semana pasada me contacto por teléfono para informarme de su retorno a México y entre otras cosas me platicaba que la crisis económica en el país vecino era tan severa que ya no tenía más trabajo por aquellos lares y que se veía obligado a cerrar su empresa y así acudir a sus amistades en busca de trabajo en el sector público mexicano, ya que, según decía, en el gobierno nunca hay crisis, hoy para su fortuna ya cuenta con un trabajo modesto, pero será cuestión de unos cuantos meses, palabras todas suyas, para acomodarse en los niveles de funcionario a las que estaba acostumbrado.
No deja de parecerme paradójico y un tanto extraño su regreso, los mexicanos estamos acostumbrados a escuchar sobre los individuos que en busca de una mejor vida emigran al país del norte, sin embargo hoy día vemos mexicanos repatriándose y no exactamente son los que entraron al país vecino ilegalmente, como muchos presumen que es, en fin… todo un fenómeno nuevo que no podía dejar de anotar y del que todavía no sé si congratularme o simplemente por el cual llorar.
Lo que sí me resulta importante y deseo rescatar de esta historia, es el gran descubrimiento que hizo mi amigo cuando me afirmo que en los gobiernos y por tanto para todos los que trabajan en él, no existen ni existirán las crisis económicas, un hilo negro éste que resulta tan enorme como el multimillonario
presupuesto del rescate financiero estadounidense y del que, no solamente, no podrán disminuir su costo administrativo sino que sin duda lo habrán de incrementar, a tal grado y para perjuicio de los individuos comunes, que administrar las crisis de los demás resultara seguir siendo el más grande negocio que haya existido en toda la orbe y que en la actualidad erige a los políticos como verdaderos dioses.
Estoy cierto, amigos lectores, que los gobiernos de sus países, así como yo lo estoy del mío, no son ni remotamente la excepción; entiendo que no en todo los casos será lo mismo, pero francamente no hay que ser adivino, ni nada que se le parezca, para afirmar que el concepto tiene carácter universal y si escarban por ahí con facilidad lo podrán confirmar. Por mi parte hablare únicamente de mi país, México, ya que deseo aprovechar que en estos últimos días se revivió un tema, propuesta de más de una campaña política, el de derogar el impuesto por tenencias de automotores, impuesto único en el mundo y por demás abusivo puesto que, figuréense ustedes, fue creado para solventar la inversión de la infraestructura necesaria para los juegos
Olímpicos del año de 1968, imagínense ustedes, parecieran ser los juegos olímpicos más caros de la historia y algo como para sentirnos orgullosos los mexicanos, pero no es así, simplemente nos sigue obligando a pagar el 10% del valor del automóvil cada año y durante los siguientes diez en tanto lo tengamos; Sí, cuarenta años y como era de esperarse de nuestros gobernantes, y políticos de todos los sabores y colores, que en tiempo récord, menos de dos días, lograron el consenso por unanimidad y claro que lo descartaron, argumentando, entre otras tantas tonterías, que debió discutirse durante la aprobación de la Ley de Ingresos 2009, como que si la crisis financiera mundial nos hubiera tomado por sorpresa, claro que como ellos y sus familias no sufren ni sufrirán crisis económica alguna, pues pobres de ellos, se vieron sorprendidos.
El impuesto de la tenencia de automóviles para los mexicanos puede resultar un tema sentido por ser una de tantas promesas no cumplidas, pero existen otros hechos más significativos que complementan el hilo negro que reza que al interior de los gobiernos no se sufre de crisis económicas. Otro tema que surgió en estos días a la opinión pública y que afortunadamente ya quedo frustrado, fue el aumento del 100% salarial que pretendían los consejeros del IFE, claro, eso si que estaba presupuestado; Debo decirles que soy de los convencidos que bajar los salarios de los políticos y funcionarios públicos es pura demagogia barata y que nos resultaría peor, porque el ahorro que se obtendría, comparativamente es definitivamente inferior a los que nos costara, en el corto, mediano y largo plazo, estimular la ya de por si devastadora corrupción, pero que quede claro que una cosa es que no se bajen los salarios y otra muy distinta la de pretender incrementarlos en un 100% cuando sabemos que la mayoría de los mortales tan solo obtendremos un 5% cuanto mucho y si es que no perdemos nuestro trabajo, tonto, tonto… pero no tanto.
Existe otro tema para nada menos grosero que los anteriores y que salió a relucir hasta ahora en estos tiempos de crisis y rebatinga política, que además de afianzar nuestro hilo negro quizás, tan sólo quizás, también nos permita saber por qué “el cambio” tan esperado por los mexicanos no se ha dado en nuestro querido país; Con la reciente reforma electoral se logro que fueran los medios, los que cedieran de sus espacios, sin costo alguno para los partidos poíticos, para realizar la casi totalidad de las campañas políticas y que finalmente a los ciudadanos mexicanos, por fin, no nos costaran, algo con lo que de entrada estoy absolutamente de acuerdo ya que estoy cierto que el binomio, políticos y medios de comunicación, por décadas enteras fue la que le permitió al PRI, entre otros actores importantes, instaurar en México la dictadura, misma a la que Vargas Llosa le agregará el calificativo perfecto, de perfecta y que nos tiene aún postrados en pleno siglo XXI tratando de entender lo que significa la idea simple de ser democráticos, entonces pues me parece que sean ellos los que aporten con sus espacios algo de lo que les hemos dado. Pero lo que no publicitaron estos granujas legisladores mexicanos es que aunque los partidos políticos dejarían de erogar esas cantidades estratosféricas de dinero en sus spots políticos, no le serian rebajado proporcionalmente de sus respectivos presupuestos, ¡Qué poca madre! ¿No? La verdad ni cómo defender a nadie, me resulta penoso y triste decirlo, pero en el México actual la palabra político sigue siendo sinónimo inequívoco de sinvergüenza.
La verdad es que he quedado más deslumbrado por el coraje que he hecho, que por el hilo negro expuesto,
pero curiosamente es exactamente por este hecho que se me ha facilitado observar el Hilo Blanco de todo esto, y es que ¿acaso no sabemos qué menos por menos da más y viceversa?, pues me pareciera que no nos queda del todo claro, por lo menos para mí no lo está, porque preocupándonos por la crisis nos enajenados pensando que son los gobiernos y sus políticos quienes nos sacaran de ella cuando resulta más que obvio que son ellos quienes las provocan, sin duda que en tiempos de crisis es cuando los políticos nos prometen más, sus acciones “buenas” resultan más que evidentes y por la que claramente es en las crisis donde conforman su mejor capital electoral, también es en las crisis donde se justifican mejor para disponer de inmensos recursos que únicamente sirven para alentar a ese monstruo que es la corrupción y donde sabemos que mejor se desenvuelve y yo me pregunto entonces ¿Por qué habrían de sacar al buey de la barranca? sí las crisis finalmente las resolvemos nosotros mismos, con nuestro propio esfuerzo, trabajo y no sin sufrir las más grandes y crueles penurias, amigos… no sería bueno que por lo menos nadie más se cuelgue las medallas que nos corresponden. ¿O qué opinas tú? ¿Estaré volviéndome loco?