Sin embargo, como siempre estos deslumbrantes hilos negros, por su gran resplandor, nos dejan casi ciegos y sus consecuentes Hilos Blancos quedan ocultos para la mayoría de nosotros, y es que me parecen verdaderamente increíbles las enormes expectativas y esperanzas que gran parte de la humanidad han puesto en este hombre, y aunque me quedan más que claras su relevante inteligencia y preparación tampoco puedo dejar de observar sus otras características que son simplemente, entre otras, la de ser un político, tradicional, destacado, elegante, sobrio, interesante y Estadunidense, pero que lo único verdaderamente extraordinario y fuera de lo común, en estos tiempos y niveles, es que resulta ser de raza negra, no me malinterpreten, pero parece que olvidamos pronto o acaso tan sólo no acabamos por entender que los hombres somos iguales indistintamente de nuestra raza, I-GUA-LES.
No resulta fácil ni adecuado realizar comparaciones pero cada nuevo líder, en lo político, social o en el trabajo, aunque trae sus propias ideas y formas de ver las cosas, sin excepción y para obtener el preciado éxito, responden a las mismas exigencias a las que respondieron sus antecesores, entiendo perfectamente que no será lo mismo Obama que Bush, como no resulta lo mismo Chávez de Venezuela que Castro de Cuba, ambos grandes y férreos dictadores, pero que tampoco por compartir de tan devastador calificativo podemos dejar de pensar que efectivamente no existe ni punto de comparación entre ellos, debo decir que estos últimos no únicamente vienen al caso, para permitirme darles un zape de pasadita nada más por mi puro placer, sino porque ellos mismos pusieron y ponen respectivamente esperanzas en Obama, el primero, Chávez, tan sólo un par de días antes del gran acontecimiento fue puesto de un único y breve golpe en su lugar y Castro no tardara mucho para que lo regresen a su propia realidad: Amigos lectores, ¿Qué nos puede hacer pensar que el presidente de los Estadunidenses firmará con su homologo Mexicano un tratado de libre circulación de personas entre ambos países?, ¿Qué nos puede hacer pensar que Obama volteara a América Latina y la ayudara a cambio de nada? o ¿Qué nos puede hacer pensar que el presidente de los Estadunidenses dejara de pensar que deben ser ellos los policías del mundo? ¿En realidad será lo suficientemente diferente de sus antecesores únicamente porque resulta ser de raza negra?
Francamente que equivocados estamos y me preocupa en demasía dada la gran decepción que nos llevaremos por pensar así, y es que debemos entender que esta decepción podría dar al traste con todo lo que significa, en la lucha contra la discriminación, la llegada del primer presidente de raza negra al país más poderoso del planeta. ¿O qué opinas tú? ¿Estaré volviéndome loco?