Como lo expresa el título del artículo, sería bueno que si eres menor no sigas leyendo estas palabras, el hilo negro del que hablare en está ocasión te puede dejar marcado para el resto de tus días y no deseo ser yo el culpable. La noche del veintitrés para amanecer el veinticuatro no he podido dormir muy bien, porque me la he pasado pensando en Santa Claus, sí ese viejo regordete que todos, bueno... en algunas partes del mundo, conocemos y ha hecho de nuestras infancias una verdadera delicia, quien no ha sentido esa emoción de esperarlo durante días enteros y hasta la madrugada del día veinticinco, pensando en cómo nos considerará por nuestras múltiples y graves ofensas, mismas que comenzamos, dicho sea de paso, a cometer tan sólo unos instantes después de haber abierto sus regalos del año anterior, pero aún así tenemos fe en nuestra suerte y más aún en la que depositamos en el noble de Santa, porque deseamos infinitamente que llegue el mágico, efímero y conmovedor momento.Sólo es conforme vamos creciendo, o nos van haciendo crecer, que empezamos a cuestionar las acciones de este colorado personaje, ¿Por qué Santa entra a nuestra casa por la chimenea? ¿No es acaso demasiado obeso para eso?, algunos otros niños, más precoces, se preguntan, ¿Por qué Santa no es casado?, ¿Los enanos son su hijos?, en fin no todos nos cuestionamos por igual, lo que sí es un hecho es que son nuestros propios padres, tíos, hermanos mayores, granujas todos ellos, y alguno que otro soquete que se dice nuestro amigo los que nos hacen el favor de ayudarnos a descubrir el hilo negro, SANTA CLAUS... no existe; lo siento niños y niñas sí llegaron a leer hasta aquí, se los advertí y ahora debo decirles que granuja ustedes me hicieron, pero ni modo es cierto, NO EXISTE, punto, no piensen más, no - existe - Santa... se acabo su infancia, el hilo negro ha sido brutalmente descubierto; Aunque cierto es, que luego de algunos días de tormenta, irremediablemente nos llegara la calma, como, tarde o temprano, llegaremos a sentirnos orgullosos de haber crecido, incluso llegamos a sentir que nos empieza a crecer todo, sí... cuando digo todo, es todo, pero yo me refiero principalmente a la nariz, por más que obvias razones, a ver, me explico, y es que empezaremos formar parte de la gran farsa, si no te portas bien, o no haces esto u lo otro, Santa...
Yo sé que de este Hilo Blanco todo mundo dirá que lo puede ver, pues yo creo lo contrario, al igual que todos los hilos negros que se han descubierto, éste resulta igual de cegador y por tanto el Hilo Blanco quedará igualmente o más oculto; Cuando dejamos de creer en Santa Claus las navidades casi siempre terminan por ser simples festejos, que pueden ir desde una cena relativamente formal hasta el reventón que hacemos otros, pero independientemente de la forma muy respetable de festejar, los regalos siempre están ahí, tristemente por pura simple tradición, hay que aceptar que el mentado gordito de gorro rojo, en nuestra edad adulta, se ha convertido en un simple y hasta torpe pretexto para que comerciemos con lo que un día fue la ilusión de recibir algo tan sólo porque es el día de recibir, y es que las personas regalamos por los motivos equivocados, cuántas veces no se han enojado con nosotros porque lo que regalamos no era del tamaño, color o ni siquiera el objeto que esperaban, o que me dicen de aquellos clásicos intercambios que se hacen en algunas familias, oficinas, colegios, etc. donde incluso se fija un precio, como si fuera la etiqueta, del precio o marca, lo que regalamos o dado el caso, lo que recibimos, entonces es cuando llegan los enojos porque el individuo que nos regalará o al que le regalaremos consideramos que es un imbécil del que no podemos esperar nada bueno y es que en realidad parece que no nos importan las personas, sólo nos interesa lo material y claro está, nosotros mismos, regalamos únicamente por tradición o simplemente para salir del compromiso.
Sin embargo jamás vimos a Santa Claus sin una enorme sonrisa cuando nos regalaba, bueno es verdad que nunca lo vimos, pero acordémonos de la cara de nuestros padres expresar la misma emoción que nosotros experimentábamos; Mañana por la mañana yo sentiré esa misma emoción cuando Santa le regale a mi hija y créanme, ya lo he vivido, no cambiaría ese momento, mágico, efímero y conmovedor por nada en el mundo.
Entonces ¿por qué no hemos aprendido?, no lo sé pero aprendamos de una buena vez sobre este Hilo Blanco, nos regalan simplemente porque es día en que debemos recibir y regalamos porque Santa Claus no existe.
Así pues reciban un cordial abrazo como regalo de mi parte y que pasen una Feliz Navidad junto con todo los que aman, yo sé que no les doy mucho pero lo hago desinteresadamente, porque hoy aprendí que aunque Santa no existe, todos somos él y hoy es día de recibir. ¿O quéopinas tú? ¿Estaré volviéndome loco?